La pescadería Alofer y las merluzas voladoras

De mi primera visita a la pescadería Alofer, solo recuerdo una cosa: las merluzas voladoras. Más de 6 hombres al otro lado del mostrador repleto de mercancía, más dos mujeres atendiendo el puesto de marisco trabajando a toda pastilla, haciéndose bromas entre ellos y… pasándose pescados enteros por el aire, de un extremo al otro de la pescadería, más de una vez sobrevolando por encima de nuestras cabezas. También recuerdo la cantidad de clientes, los buenos precios y lo buena que me supo la merluza que compré. Desde entonces, todos los sábados que estoy en Madrid vuelvo a mi cita con las ‘merluzas voladoras’.

El misterio de las merluzas voladoras

 

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La Pescadería Alofer está en la calle de la Esgrima, número 8, una calle de no más de 50 metros en la parte alta de Lavapiés. Allí, en la casa familiar abrió el abuelo de Fernando Alonso (el pescadero, no el piloto)  su primera pescadería en 1936.

Fernando se levanta cada madrugada a las 4 am y no regresa a casa hasta las 21.30, una larga jornada que empieza en Mercamadrid eligiendo la mercancía, más de 30 productos diferentes a disposición de los clientes, particulares y muchos restaurantes de menú.

El criterio para elegirlos está claro: “buena calidad y precio asequible para el barrio”, me cuenta Fernando. Esto es Lavapiés, un lugar donde conviven madrileños oriundos de cualquier parte del mundo, y todos encuentran en el mostrador de Alofer su pescado y marisco ideal. “Tiene que ser de buenas aguas”: pescadilla y lenguado del Cantábrico, bacalao de Noruega; y merluza de Chile, que llega a España por vía aérea directa, “casi tan rápido como si viniera de Coruña. “Tenemos una de las mejores merluzas que se pueden encontrar ahora mismo en Madrid”, me confiesa. “La merluza no nos falla, incluso cuando las capturas han ido mal, nuestro proveedor, del que somos clientes fijos, siempre nos reserva unas pocas”.Detalla-de-la-Mano

EXPERTOS PESCADEROS

 

Todos en Alofer son expertos en lo que venden. Manejan los cuchillos con una precisión fascinante, son capaces de dejar limpio uno de estos escamosos animales en tiempo récord y además añaden un “servicio de postventa” muy útil en forma de trucos y consejos consejos para guisar tu compra de la madera más adecuada. no en vano, aquí se predica con el ejemplo: Fernando cena pescado cada día, así que sabe de lo que habla.

A pesar de la enorme cantidad de clientes que hay en esta pescadería, tengo la convicción de que no se olvidan de una cara… si estás tres meses sin venir, bromeando te lo echan en cara. “Tenemos una jornada muy larga, así que intentamos llevarlo lo mejor posible, con bromas entre nosotros y con los clientes.

El momento de mayor complicidad entre los dos lados del mostrador ocurre cuando hay mucho público (sic), “en lugar de molestar a nadie, nos echamos el pescado entre nosotros por el aire”, me cuenta con una pequeña sonrisilla en la boca. Como no fallan nunca, “de momento no se ha quejado nadie”.

 


Alofer ha sido set de rodaje de dos películas españolas: ‘Canícula’ y  ‘El Próximo Oriente’, ésta última, una comedia de Fernando Colomo ambientada en Lavapiés, cuya primera escena tiene lugar en la ventana tras la que trabaja Fernando, un escaparate desde el que se ve la vida pasar y que le da las alas necesarias para salir siempre airoso de una jornada tan larga.

Fotos: José María de Pablo
Vídeo: “El Alma del Barrio”, cortometraje de Birgit Tengberg

La-ventana-desde-la-calle_ppFotos: José María de Pablo

 


1 Comentario

  1. Manu 17 septiembre, 2016 at 11:59 pm

    La verdad que da gusto comprar pescado en este lugar. Son muy simpátic@s tod@s y además de buen pescado, te tratan genial y con una alegría desbordante. Gracias por hacernos a tod@s la compra tan amena 😉

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