Luna Miguel, poeta: “Me gustaría ir a un buen restaurante japonés que piense en los vegetarianos”

Luna Miguel cumple este año 25. Pero ya ha publicado varios libros de poesía (La tumba del marinero, Poetry is not dead, Museo Anatómico, Más allá de la quietud, Pensamientos estériles…), dirige junto a su padre la editorial Gaviero Ediciones, y además es periodista. Ha vivido en Almería, en Niza, en Madrid y ahora en Barcelona. Es vegetariana, y su próximo libro, “Los estómagos” (La Bella Varsovia), es un libro de “digestiones difíciles” donde la comida y el animalismo son protagonistas. ¿Y en el estómago de Luna? Habitan sueños.
Luna Miguel

¿Cocinas? ¿Sola o acompañada?
A veces, pero mejor sola.

¿Cuál es tu mejor receta?
Un pastel salado de hojaldre que hacía mi madre.

¿Utilizas libros de cocina?
No, pero colecciono algunos que son bonitos.

¿Sin qué ingrediente no podrías vivir?
Últimamente sin el gomasio.

Si pudieras elegir el lugar, ¿dónde te gustaría cocinar?
En una cocina grande y limpia, que la mía es más bien un desastre, y diminuta.

¿Dónde te gusta comer? ¿Por qué?
Me encanta comer fuera, descubrir sitios nuevos. Barcelona siempre me sorprende.

¿Con quién te gusta disfrutar de una comida?
Con mi pareja, siempre.

¿Qué te gustaría probar y aún no has podido hacerlo?
No lo sé, la verdad… Me gustaría ir a un buen restaurante japonés que piense en los vegetarianos.

¿Qué no te llevarías nunca a la boca?
Cerdo, vaca, pollo.

Lo que menos te gusta de la gastronomía es:
Que a veces es muy elitista.

Lo que más te gusta de la comida es:
Que puede llegar a ser muy placentera.

El mejor sitio para hacer la compra:
Un mercado, y el supermercado Veritas, que tiene mucha opción vegetariana.

¿Hasta dónde viajarías para disfrutar de la comida?
Acabo de estar en México, allí flipé. Y quiero volver muy pronto.

Algo que odies relacionado con la comida:
Cuando de pequeña me obligaban a comer algo que no quería.

¿Qué harías por una buena comida?
Uf, quedarme en números rojos.

¿Cuál sería tu última cena?
Me sería tan difícil elegir que haría lo que hacía de pequeña con mi madre: tomar leche y galletas mirando la tele, y ya.

¿Qué has comido hoy?
Acabo de preparar unos champiñones con cebolla, y tomates secos al vino tinto. También una ensalada de aguacate y luego un yogur de soja y vainilla.

Tu próximo libro se llama Los Estómagos ¿Nos adelantas algo?
Diré que es un libro lleno de animales, de distintos tipos de comida, y de digestiones difíciles.

Hace un tiempo te convertiste en vegetariana ¿Qué te impulsó a ello? ¿Cómo se traslada a “Los estómagos” ese estilo de vida que has elegido?
Podría dar muchas explicaciones y hablar de ética y de moral… pero lo cierto es que desde que tengo gato, no soporto la carne. Entonces comencé a leer e informarme sobre el vegetarianismo, y tanto mi chico como yo decidimos dar el paso.

En cuanto a la relación del vegetarianismo con el libro, es fundamental. “Los estómagos” habla de supervivencia. De qué hacemos humanos, animales o enfermedades para sobrevivir. Eso es lo que retraté.

¿Qué tiene Luna en su estómago?
Muchos sueños.

¿Con qué plato casa bien una poesía?
Más que con un plato, con un vino. Pero quiero imaginar algo muy dulce.

¿Qué te parece Comida’s?
Un sitio en el que educar al estómago.

Al preparar este artículo se nos ha hecho la boca agua con:

Luna Miguel, poeta: “Me gustaría ir a un buen restaurante japonés que piense en los vegetarianos”

Los estómagos

Editorial La Bella Varsovia

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