Un vino que nace a más de 1.000 metros de altura

El sueño de Fernando López Justicia, Marqués de Casa-Pardiñas, se inició en el año 2000 cuando decidió aventurarse en el negocio de la producción de vino creando la bodega que lleva el nombre de su título nobiliario. Fernando tenía las ganas, el conocimiento, la afición y lo que es más importante, un terreno de 450 hectáreas, la finca San Torcuato en Huélago, una pequeña localidad perteneciente a la comarca de Guadix, en la provincia de Granada.

La cara norte de Sierra Nevada está llena de territorios difíciles donde la viña lucha por sobrevivir. El clima y el suelo siempre están presentes. La mezcla de microclimas y alturas del terreno, el sempiterno sol, el frío nocturno y la diversidad de los suelos, hacen que aquí se cultiven vinos diferentes, de gran personalidad y de profundísimos matices minerales. Fernando, farmacéutico de profesión y licenciado en derecho, lo sabía y por eso aplicó en sus viñedos las teorías de Ramón Viader Guixá y los conocimientos técnicos del enólogo catalán Manuel Penela.

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Y el resultado de esta aventura empresarial es Spira un vino cuyo nombre es un juego de palabras entre el vocablo latino “Spica”, espiga, que hace referencia al origen cerealista de la finca donde se produce, y otro vocablo “Spira”, que tiene una conexión directa con la serpiente que se enrosca en la copa, y que constituye el emblema de la farmacia, profesión del Marqués de Casa Pardiñas.

En las 10 hectáreas de la finca que se dedican al cultivo podemos observar tempranillo, cabernet-sauvignon y merlot. Los tres tipos se han adaptado perfectamente al suelo arcilloso de la comarca y a las frías noches que se viven por estos lares, situados a mil metros de altura y que otorgan a los caldos una complejidad de aromas difícil de igualar. Esta diferencia de temperatura entre el día y la noche favorece la síntesis de los fenoles, los responsables del color y de la astringencia del vino. Y esa síntesis, a su vez, es determinante para la mejor crianza de la uva en las barricas de madera.

Y como se ha apostado por la calidad en vez de la cantidad, la separación entre vides es de tres metros y medio y los racimos se recogen cuando todavía no están muy poblados. El sistema de poda, que no permite que el sarmiento alcance mucha longitud alrededor de la vid, fue ideado por el prestigioso enólogo Josep Lluis Pérez.

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Otra particularidad es que todo el proceso de vendimia de Spira se realiza de forma completamente manual y durante la noche, lo que permite la recepción de la uva a una temperatura suficientemente fría para asegurar que conserve todo su potencial aromático. Las descargas se realizan en verde y su recogida en cajas de 18 kilos evita el aplastamiento de la uva.

La pequeña bodega posee una nave de vinificación con depósitos de acero inoxidable y control de frío y una cava bajo tierra donde duermen los vinos realizando su crianza durante los 12 meses que están en reposo. Esta crianza se lleva a cabo en barricas de roble americano, francés y lituano. El roble utilizado es de grano fino y tostado medio. Spira tiene maceración en frío con nieve carbónica y usa para su fermentación levaduras autóctonas.

Spira tiene una producción de 20.000 botellas al año y según Fernando López Justicia “la cosecha del 2013 va a dar que hablar en toda España”. Su brillante color cereza con ribetes bermellones, el aroma a fruta madura, su carnosidad y su sabor mineral tan característico hicieron que la Guía Peñín le otorgara 91 puntos en 2011. Nunca nadie consiguió tanto en tan poco tiempo.

Fotos: Julián Nieto

Al preparar este artículo se nos ha hecho la boca agua con:

Un vino que nace a más de 1.000 metros de altura

Marqués de Casa Pardiñas

Si quieres visitar la bodega o comprar alguno de sus vinos te decimos dónde y cómo:
Spira
C/Martinez Campos 10, 6ºB.  18005, Granada
Teléfono: 630901094
E-mail: info@spiracp.es

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