La cerveza de tu vida

¿Hacer tú mismo tu propia cerveza casera? Es más fácil de lo que crees. O eso es lo que piensan David, Ana, Miriam y Ernesto, que en sólo un fin de semana pueden enseñarte a hacerlo en su local del barrio de Malasaña de Madrid.

Asombra la sencillez de los utensilios que se necesitan para hacer cerveza casera, algunos de ellos posiblemente ya se tengan en casa: “Una olla, un termómetro, un densímetro y un cubo de plástico es suficiente- cuenta Ernesto, una de las cuatro patas de Cervezorama. – aunque tener un molino de malta, un serpentín de acero, un cubo que haga de filtrado y que la olla tenga un termostato lo hacen mucho más práctico”, confiesa.

Pero, ¿es fácil hacer una cerveza en casa que sea bebible? “Si vienes a nuestros talleres, sí,” bromea Ernesto, para luego ponerse serio: “La cerveza es tan sencilla de hacer como una paella. Pero si nadie te chiva algunos trucos el arroz siempre se te pegará”. Por eso asegura que en las 8 horas que dura el taller los alumnos pueden hacer “algo bebible”. Y no lo dice sólo Ernesto: “Los alemanes dicen que una cerveza bebible es fácil de hacer, una buena cerveza es cuestión de práctica y una gran cerveza se hace quizá una vez en la vida”. ¡Pues pongámonos cuánto antes a hacer la gran cerveza de nuestra vida!

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Mientras tanto, en Cervezorama podemos deleitar nuestro paladar con cervezas de múltiples sabores: frutales, picantes, con chocolate, con café… o una que según Ernesto suele llamar mucho la atención: la Samuel Adams Utopias, una de las cervezas más caras del mundo (230€ la botella de 37cl) y con producción limitada (3000 unidades cada dos años). También podemos encontrar la cerveza que ellos mismo hacen, Yria, para comprobar de primera mano todo lo que se puede aprender de estos profes en sus talleres. “Otra de las rarezas que tenemos en la tienda es la gama Westvleteren, considerada la mejor cerveza del mundo”.

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Pero, ¿qué tiene la cerveza que la hace tan popular, que le guste a (casi) todo el mundo? Ernesto lo tiene claro: “siempre ha sido la bebida del pueblo”. Su precio asequible ayuda para eso, pero además Ernesto destaca su versatilidad: “La inmensa variedad de colores, sabores, graduaciones hace que todo el mundo pueda encontrar un estilo que le gusta”.

Ernesto nos anima a bucear entre las burbujas de esta bebida que ya se consumían hace más de 5000 años y dejarnos los tópicos a un lado, abrir la mente (y la boca) a nuevas experiencias cerveceras: “Merece la pena probar y olvidarse un poco de que la cerveza “tiene que saber a cerveza” porque no existe el sabor a cerveza, sino miles de sabores a cerveza.”

Pero aunque miles de sabores hayan tocado nuestras papilas gustativas, siempre hay uno que se mantiene en nuestra memoria: el de la primera vez, que paradójicamente no suele gustar. “En mi caso fue con mis padres,- detalla Ernesto- sorbito de clarita con catorce años para que dejara de darles el coñazo preguntando eso a que sabía. No me gustó, pero ya era demasiado tarde.”

Al preparar este artículo se nos ha hecho la boca agua con:

La cerveza de tu vida

Cervezorama

Cervezorama Delicatessen Beer Shop
C/ Calle de San Andrés 29. Madrid.
www.cervezorama.es

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