The oldest cheese in the world (*and a touch of parmesan)

From the first cheese until Charles De Gaulle’s famous line about France (How can you rule a country that has 246 different types of cheese?”) at least 8, 10 or 12,000 years (we’re not going to get too picky) have gone by since a clever and hungry human from the Middle East (supposedly) discovered that with time, milk turned into something different.

With the taming of goats, sheep and cows, the white mammary liquid of those animals became a common food. We can imagine a smelly semi-nomad carrying a winskin with milk that curdled (the hotter and hotter it got) and later spilling out the leftover liquid. The curd solidified and could be better preserved! And what jumps for joy he must have given when he accidently discovered that rennet, the digestive enzyme extracted from the stomach of a calf or kid, improved the process! They would have named him the the First Shaman, at least.

Cheese had been born, among noxious stenches that would make cabrales seem like baby cologne. But there it was. And it’s still here.

Furthermore, cheese could have played a decisive role in the start of the Neolithic Revolution, according to some historians. Many individuals suffered from lactose intolerance, a problem they solved with the production of cheese and butter, which they stored and contributed to the fact that people became sedentary.

Beauty-of-Xiaohe-face

Imagen de la momia encontrada en China

MORE THAN CURED
Up until this point everything is historical-anthropoligical supposition, but now let’s talk about evidence. German researchers have discovered the oldest known remains of cheese. Dated? About 3,500 years ago. Place? A necropolis in northwest China, where a mysterious Bronze Age village buried dozens of their dead.

The bits of thousand-year-old cheese appeared in some of the mummies’ sarcaphagai from there. The preservtion is thanks to the area’s climate, in the middle of the Taklamakan desert. The mummies were buried in a type of wooden boat wrapped in cowhide, and wrapped so tightly that it’s almost as if they were vacuum packed. That protection along with the extrememly dry air and the characteristics of the land safeguarded the first known samples of cheese, scattered across the chest and neck of some mysterious mummies.

Food for the next life? Offering for the gods? The reason for the cheese’s presence in the burial, which was apparently made mixing milk with some type of bacteria and yeast, is unknown, but scientists are surprised by the fact that it was preserved.

* The parmesan you like so much was born in Italian monasteries around the year 1000. But, where did its characteristic white spots, responsible for its grainy texture, come from? They are tyrosine chrystles, an amino acid resulting from the breakdown of the protein produced when this Italian cheese is aged until it reaches its optimal flavor. Its origin is the same as that of the small white crystals that appear in cured Iberian ham when cut, and indicate the quality of the product.

Photo: The History Blog

Al preparar este artículo se nos ha hecho la boca agua con:

The oldest cheese in the world (*and a touch of parmesan)

Cheese Bar

En este bar/restaurante no encontrarás esta reliquia pero sí más de 140 referencias nacionales e internacionales que harán las delicias de los amantes del queso.
Poncelet Cheese Bar
C/José Abascal, 61 
Madrid

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El queso más viejo del mundo (*y un toque de parmesano)

Del primer queso a la célebre frase de Charles De Gaulle sobre Francia (“¿Cómo se puede gobernar un país que tiene 246 diferentes clases de queso?”) van al menos 8, 10 o 12.000 años (tampoco vamos a pasarnos de precisos), los que han transcurrido desde que un espabilado y hambriento ser humano de Oriente Medio (se supone) descubrió que la leche se transformaba con el tiempo en algo muy diferente.

Con la domesticación de cabras, ovejas y vacas, el blanco líquido de las mamas de estos animales se convirtió en un alimento común. Imaginemos a un maloliente seminómada acarreando un odre con leche que se cuajaba (más cuanto más calor hiciera) y derramando después el líquido sobrante. ¡La cuajada se solidificaba y se conservaba mejor! ¡Y qué brincos no pegaría cuando descubriera por casualidad que el cuajo, la enzima digestiva que se extrae del estómago de un cabrito o un cordero, mejoraba el proceso! Lo nombrarían Primer Chamán, como mínimo.

Había nacido el queso, entre hedores pestíferos que dejarían al cabrales en colonia para bebés. Pero ahí estaba. Y aquí sigue.

Además, el queso pudo tener una influencia decisiva en el inicio de la revolución neolítica, a juicio de algunos historiadores. Muchos individuos sufrían de intolerancia a la lactosa, un problema que se solucionaba con la producción de queso y mantequilla, que se almacenaban y contribuían a que el personal se hiciera sedentario.

MÁS QUE CURADO
Hasta este punto todo son suposiciones histórico-antropológicas, pero ahora hablaremos de pruebas. Investigadores alemanes han descubierto los restos del queso más antiguo del que tenemos constancia ¿Datación? Unos 3.500 años. ¿Lugar? Una necrópolis al noroeste de China, donde un misterioso pueblo de la Edad del Bronce enterró a docenas de sus muertos.

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Imagen de la momia encontrada en China

Los pedacitos de queso milenario han aparecido en los sarcófagos de algunas de las momias del lugar. Su conservación se ha debido al clima de la zona, en pleno desierto de Taklamakán. Las momias fueron sepultadas en una especie de barcas de madera envueltas en piel de vaca, de forma tan ceñida que casi podría hablarse de un envase al vacío. Esa protección, el aire extremadamente seco y las características de la tierra se conjuntaron para salvaguardar las primeras muestras de queso conocidas, desperdigadas por el pecho y el cuello de unas momias arcanas.

¿Comida para el más allá? ¿Ofrenda para los dioses? Se desconoce la razón de la presencia en el enterramiento de este queso, que al parecer se elaboraba mezclando leche con algún tipo de bacterias y levadura, pero los científicos muestran su asombro por el hecho de que se haya conservado.

* El parmesano que tanto te gusta nació en monasterios italianos alrededor del año 1000. Pero, ¿de dónde salen sus peculiares puntos blancos, responsables de su textura granulosa? Son cristales de tirosina, un aminoácido resultante de la degradación de la proteína que se produce cuando este queso italiano madura hasta alcanzar un sabor óptimo. Su origen es el mismo que el de los pequeños cristales blancos que se aprecian en el jamón ibérico bien curado al cortarlo, e indican la calidad del producto.

Photo: The History Blog

Al preparar este artículo se nos ha hecho la boca agua con:

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Cheese Bar

En este bar/restaurante no encontrarás esta reliquia pero sí más de 140 referencias nacionales e internacionales que harán las delicias de los amantes del queso.
Poncelet Cheese Bar
C/José Abascal, 61 
Madrid

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