Té del Sahara

Los saharauis no tienen casi nada. Expulsados por Marruecos, olvidados por España, viven en campos de refugiados en terreno argelino -la declarada República Árabe Saharaui Democrática, RASD- con pocas posibilidades de producir y con ninguna oportunidad para el desarrollo. Pero tienen algo que nadie les puede quitar.

Una tradición que conservan con el paso de los años: invitar a cuando reciben visitas. Puede que no tengan agua, puede que no tengan luz o puede que ese día no sea posible comer cabra o camello, pero nunca les falta té para ofrecer. ¿Por qué? Porque el té es algo más que una simple bebida.

Sahara1

VIDA, AMOR Y MUERTE
Para los saharauis, ofrecer té es un gesto de generosidad y aceptarlo es de cortesía. Sentados sobre el suelo en círculo, en sus pequeñas casas de adobe, anfitriones y huéspedes disfrutan de conversaciones lentas aderezadas con sorbos de un té caliente que inexplicablemente quita la sed del desierto. Pero las visitas no sólo aceptan tomar un té, sino tres. Son tres los que deben tomarse durante la estancia en casa ajena, cada uno con un sabor ligeramente diferente. El primero es más amargo (tiene menos azúcar), el segundo más dulce y el tercero más ligero. Los tres tes tienen su explicación poética que los propios saharauis te explican: «El primero es amargo como la vida, el segundo es dulce como el amor y el tercero es suave como la muerte». Vida, amor y muerte. Por eso el té saharaui define tan bien la esencia de su pueblo.

Se trata de té verde importado de China, cuya originalidad radica en la forma en que lo preparan y sirven. Es toda una ceremonia en la que se deben cumplir los pasos para que el sabor del té sea el que caracteriza a este pueblo del desierto.

Sahara2

Echan agua en una tetera (berred) que calientan con brasas de carbón vegetal. En ella vierten medio vaso de té, aunque la primera ración será desechada por ser demasiado amarga. Vuelven a verter agua en la tetera con té y esta vez echan bastante azúcar. Cuando hierve, el té será escanciado en unos pequeños vasos (kisan). Desde el primer vaso se escanciará en el segundo y así, varias veces hasta conseguir la espuma deseada y el sabor idóneo. Su color dorado, su espuma blanca, su abrasante calor, sus virutas de hierbas al final del vaso, su dulzura extrema, su adicción, el té saharaui lo tiene todo para enamorarte del momento.

Sus vecinos de Marruecos también sienten una pasión por el té, en especial por el de menta, si bien su ceremonia de preparación no es tan romántica como la saharaui. También en las casas marroquíes el té es símbolo de hospitalidad, siempre acompañado de ricas pastas o dulces árabes. Servido generalmente en cuberterías más lujosas -plateadas- que las saharauis, la cortesía marroquí en torno al té es similar. Beber té en el Sáhara no es sólo disfrutar de una bebida dulce; es vivir un auténtico momento de placer que deseas que no termine nunca, ya sea en una casa de adobe en mitad del desierto saharaui, como al atardecer en una terraza de Jemaa el-Fnaa (Marrakesh) con los rezos de la mezquita de fondo.

Sahara4

Al preparar este artículo se nos ha hecho la boca agua con:

Té del Sahara

Las mil y una noches

Calle de Martín de los Heros, 28 Madrid

1 Comentario

  1. Anyel dice:

    Maravilloso y exquisito, me conquistó este ritual y el sabor del té saharaui,grandes personas.

Te puede gustar también

Tea from the Sahara

The people of the Sahara have very little. Expelled from Morocco and forgotten by Spain, they live in refugee camps on Algerian soil – declared the Sahrawi Arab Democratic Republic, SADR – with few production possibilities and zero opportunity for development. But they do have something that no one can take away, a tradition that has persevered in time: serving tea to guests. They might not have running water or electricity, and on any given day they might not have goat or camel to eat, but they are never short on tea for visitors. Why? Because tea is more than just a simple drink.
Sahara1
LIFE, LOVE AND DEATH 
For the people of the Sahara, offering tea is a gesture of generosity, and accepting it is the polite thing to do. Seated in a circle on the floor, in their small adobe homes, hosts and guests enjoy leisurely conversations accompanied by sips of hot tea that inexplicably quench one’s desert thirst. But guests don’t accept the offer of one tea, but rather three. They should drink three cups of tea during their visit to someone else’s home, each with a slightly different flavor. The first is more bitter (it has less sugar), the second one is sweeter and the third is lighter. All three have a poetic reason behind them. As the Saharans explain: “The first is bitter like life, the second is sweet like love and the third is soft like death”. Life, love and death. This is why the Saharan tea defines the essence of its people so well.

The tea is a green tea imported from China, whose originality comes from the way in which it’s prepared and served. It consists of a ceremony for which certain steps must be followed to give the tea the characteristic flavor of this desert settlement.
Sahara2
Water is poured into a teapot (berred), which is heated over a charcoal fire. Half a cup of tea is poured into it, although the first serving will be thrown out for being too bitter. Water is again poured into the teapot with the tea in it and this time quite a bit of sugar is added. When it boils, the tea is poured into small glasses (kisan). The contents of the first glass are poured into the second, and so on, several times until achieving the desired head and the perfect flavor. Its golden flavor and white foam, its scorching heat, the shavings of herbs in the bottom of the glass, its extreme sweetness and addictive quality; Saharan tea has everything it needs to make you fall in love with the moment.

The neighboring Moroccans also feel passion about this tea, particularly the mint variety, although their preparation ceremony is not as romantic as that of the Saharans. Tea is also a symbol of hospitality in Moroccan homes, and is always accompanied by delicious pastries or Arab sweets. Generally served in fancier – silver-plated – glasses than what the Saharans use, Moroccan tea etiquette is similar. Drinking tea in the Sahara is not only a question of enjoying a sweet beverage, it is also about experiencing a moment of true pleasure that you hope will never end, whether it is in an adobe hut in the middle of the Sahara Dessert, or at sunset on a terrace on Jemaa el-Fnaa square (Marrakesh) with the sound of prayers from the Mosque in the background.

Sahara4

Al preparar este artículo se nos ha hecho la boca agua con:

Tea from the Sahara

Las mil y una noches

Calle de Martín de los Heros, 28 Madrid

29 Comentarios

Los comentarios se ha cerrado

Te puede gustar también