El Edén está en Soria

“One apple a day keeps the doctor away” el famoso dicho americano se hace aún más real si comes una manzana Livinda, que es una empresa, perteneciente al grupo Nufri, dedicada en exclusiva a la producción de manzanas. Esta casa es de origen catalán pero buscando un terreno suficientemente grande y con las características necesarias para el crecimiento de unas manzanas espectaculares, llegaron hasta Castilla-León, donde hoy se encuentra ya una de sus principales fincas. Parece que el refrán con el que encabezamos este párrafo data del siglo XIX y decía “eat an apple on going to bed, and you’ll keep the doctor from earning his bread”. Vamos, que desde muy antiguo—desde la época romana al menos—conocemos los saludables beneficios de las manzana; ciertamente, aquí no se tiene en cuenta el manzano del Paraíso, aunque sabemos que, por las consecuencias, tuvo que tratarse de unas manzanas no sólo deliciosas, sino también enormes.

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Guiados, pero no por Eva, sino por Cristina, en Comida’s hemos tenido la suerte de visitar la finca La Rasa, entre el municipio de Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz (provincia de Soria, que también existe e incluso más que Guadalajara), y hemos podido comprobar cuál es el secreto de estas manzanas. La finca tiene 1054 hectáreas y está situada a 870 metros de altitud. Este último hecho crea una de las condiciones imprescindibles para el crecimiento y la correcta maduración de los frutos: la oscilación térmica. ¿Por qué? Porque esa oscilación induce un crecimiento que consigue una manzana crujiente, sabrosa e intensa. Una manzana que de estar estos árboles en el Edén, no queremos ni imaginar las consecuencias, pues es evidente que en cuanto pruebas una, se te apetecen todas las que hay en el manzano.

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Así de apetecibles son todas las manzanas Livinda y, pese a lo que creías, no, no todas las manzanas son iguales. En La Rasa encontramos una buena cantidad de variedades: Golden, Granny Smith, Royal Gala, Red Delicious y Fuji, cada una con un matiz diferente, sobre todo en la combinación del sabor dulce con el ácido. Además, te han reservado una sorpresa, pues las manzanas llevan tu nombre propio ya seas Luis, María, Juan o Lucía… Encontrarás una manzana Livinda con tu propio nombre. De esta manera, casi podrás morderte a ti mismo o a la persona que más quierasel-eden-manzanas-nombres

Por estas fechas nos encontramos en el momento de plena floración: la finca estaba preciosa y tuvimos la suerte de degustar una excelente cata de manzanas. La central hortofrutícola está muy cerca, allí se selecciona, clasifica y envasa cada manzana. Como decíamos, no todas las manzanas son iguales, y no nos referimos sólo a las variedades, sino que pudimos ver el trabajo que se realiza en la cámara de precalibrado, donde se tiene en cuenta el color, la calidad y el calibre de cada pieza. Visitamos también el silo; pero no os asustéis: nada de armas de destrucción masiva, sino un almacén robotizado de más de treinta metros de alto donde es posible conservar más de tres millones de kilos.

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Y, lo más importante, contemplamos como toda esta producción es absolutamente natural. No sólo el cultivo, sino que la recogida (cada árbol produce unas 100 manzanas) es totalmente manual, y natural es también la preparación de las manzanas con un lavado y cepillado que hace de Livinda una garantía de frescura, pues las manzanas se comercializan sin productos añadidos: su brillo es tan natural como su sabor. Sin duda, estuvimos en un edén en el que comerse una manzana no sólo ha dejado de ser un placer culpable, sino que se ha transformado en una forma perfecta para disfrutar y cuidarse a la vez. Si Adán y Eva lo hubiesen sabido…


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