Taramundi: el filo de la navaja

Permitidme que empiece este post hablando de mi abuelo Lucio, un extremeño al que le encantaba comer y, de vez en cuando, cocinar dos platos que bordaba: las migas y el gazpacho. Mi abuelo llevaba siempre en su bolsillo derecho una pequeña navaja con la que partía el pan cuando nos sentábamos a comer y cortaba las ricas chacinas extremeñas que reposaban intempestivamente en un plato en el centro de la mesa de la cocina.

Estas navajas, que en mi mente siempre se han asociado a mi abuelo y a la comida, son un producto típico y maravillosamente artesanal de Taramundi, un pequeño pueblo situado en la verde Asturias, muy lejos de donde nació mi abuelo.

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Allí, alrededor de una docena de artesanos se dedican con mimo y cariño a domar el metal y a tallar la madera para hacer los eternos cuchillos y navajas de Taramundi, emulando a las antiguas fraguas que poblaban la región desde el siglo XVIII, debido a la abundancia de minas de hierro, bosques y agua.

Dicen que en el siglo XX llegaron a convivir en el concejo unos 100 talleres de cuchillería y que la modernidad llegó a Taramundi, dejando el pueblo sin jóvenes que quisieran continuar con el oficio.

Sin embargo, nos cuenta Nieves, de La Cuchillería de Taramundi, que el auge del turismo rural devolvió en los años 90 el esplendor a la artesanía de la población, que hoy en día vende sus productos a ferreterías, tiendas de caza y pesca y coleccionistas de todas partes del mundo.

En Francia, por ejemplo, son muy apreciados los mangos de madera de la zona, de delicadas maderas de boj y brezo, tallados a mano con motivos geométricos que se decoran con colores, como el negro, el verde y el rojo; aunque también se pueden encontrar mangos de latón, plata o de astas de ciervo y vaca.

La argolla o “virela” en asturiano, rodea el extremo superior del mango y se fabrica con hierro dulce, latón, acero inoxidable, alpaca e incluso plata.

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Por último, la hoja de estos utensilios se confecciona tradicionalmente con una única pieza de acero al carbono, aunque ahora se utiliza acero inoxidable y otros materiales aptos para lavavajillas.

Cada una de las hojas se afila a mano, una a una, para que los amantes de la buena mesa puedan obtener un corte limpio y espectacular con los cuchillos y navajas de Taramundi, en cualquiera de sus formatos: jamoneros, patateros, cebolleros o de mesa.

La navaja de mi abuelo era de acero y madera, y le acompañó siempre: 94 años. Porque lo cierto es que las cosas que se hacen con cariño duran para para toda la vida.

Fotos: Cuchillería Taramundi

Al preparar este artículo se nos ha hecho la boca agua con:

Taramundi: el filo de la navaja

Taller artesano

Desde la elección de las maderas hasta el afilado el proceso es totalmente artesanal. Un lujo en estos tiempos de fabricación en serie.
Plaza del Calvario s/n 33775 Taramundi Asturias · España
www.cuchilleriataramundi.com
Tf: 985 646 500 Fax: 985 646 562

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