La vida en un foodtruck

Vivir sobre cuatro ruedas. Una vida a golpe de carretera y manta. Cientos y cientos de kilómetros que se convierten en la rutina de nuestros dos protagonistas. Hugo Castro y Sandro Caride han trasladado su vida y trabajo a los seis metros de largo y dos de ancho de su furgoneta. Una furgoneta que ha pasado a convertirse en un auténtico foodtruck. Nos adentramos en la rutina de estos emprendedores gallegos para descubrir cómo es la vida en la carretera.

Foodtruck

Castro y Caride son Comecamiños. Y correcaminos. Comecamiños es el nombre que decidieron poner a su furgoneta que, “tuneada”, se ha convertido en uno de los foodtrucks más aclamados en todo tipo de eventos y jolgorios por media España. La historia de Comecamiños nace en un viaje a Madrid, donde Hugo Castro aprovechó para asistir a MadrEAT Market, un mercado abierto de comida que se ha venido celebrando en Madrid desde el pasado año, donde se ofrece multitud de comida rápida, y donde los foodtrucks se convierten en verdaderas joyas de la comida rápida. “Había un montón de foodtrucks, a cada cual más bonito, y me encantó la idea de poder hacer lo mismo yo en Ourense”, cuenta Castro, a quien en seguida se sumó su amigo y ahora socio. Por entonces, y desde hacía años, Hugo era cartero dentro de una empresa privada, un trabajo que intentó compaginar con su nueva pasión gastronómica hasta que decidió que necesitaba más tiempo para que Comecamiños fuera todo un éxito. Dejó, finalmente, ese trabajo y apostó todo por su proyecto, una idea que se hacía tangible en abril de este año.

Fooftruck

¿Cómo diferenciarse del resto de foodtrucks? A la originalidad del nombre y concepto Comecamiños, se suma la opción de decantarse por la calidad de su oferta gastronómica, una observación aguda que, sumada a su procedencia gallega, no podría dar mal resultado. La especialidad de Comecamiños son las hamburguesas, “pero de carne 100% natural que adquirimos en una carnicería de Ourense. Llevamos hamburguesas de buey gallego, ternera cachena, cerdo ibérico, cordero, conejo, pollo…, pero también hamburguesas vegetales y veganas”, ingredientes que han sido cultivados de forma ecológica y local en la zona donde ellos viven. Cuentan entre risas que, de lo más divertido que han vivido hasta la fecha ha sido cuando “algún turista extranjero ha llegado preguntando qué era buey y teníamos que explicarlo hasta con señas”, comenta Hugo Castro recalcando la importancia que ellos le dan a la calidad de sus ingredientes, “nosotros apostamos por el producto gallego y allá donde vamos la gente lo sabe apreciar y eso nos enorgullece”.

La vida en furgoneta

Hacer vida en 6×2 metros no resulta tan difícil si la complicidad y coordinación es efectiva. Así ejecutan sus jornadas laborales nuestros dos protagonistas, con una función clara para cada momento que evite al uno estorbar al otro. Un espacio vital que ha visto cómo evolucionar del estado embrionario de una furgoneta normal y corriente a un súper foodtruck es posible. Porque dentro de esta furgoneta hay espacio para todo: una plancha donde elaborar la carne, estanterías para organizar vajillas, o neveras para colocar los productos de manera óptima.

Foodtruck

Y a los ratos de máxima organización y trabajo en equipo le siguen las horas de viaje, las cabezaditas en la furgo… Les preguntamos por los kilómetros recorridos y la cuenta se pierde. Empezando por recorrer Galicia para pasar también por Asturias y León, incluso llegar a Portugal o cruzar la península para llegar a Valencia. ”Kilómetros muchos, pero el buen ambiente que tenemos hace que disfrutemos de cada viaje y de cada lugar al que vamos a trabajar”. Una de las ventajas de la vida en foodtruck, disfrutar de la posibilidad de viajar y conocer nuevos lugares. De momento, y por suerte, su Comecamiños nunca les ha dejado de tirados durante ningún trayecto, “aunque en una ocasión sí nos costó arrancarla después de un evento en el que estuvimos varios días”. Cosas de la automoción.

Castro y Caride van organizando su vida en carretera con la antelación propia de los eventos gastronómicos en los que participan. “La manera que tenemos nosotros de trabajar depende mucho hoy de las redes sociales y de internet. Si quieres ir a eventos tienes que estar al loro siempre”. Y es que, según la actual normativa, un foodtruck no puede colocarse donde se desee y comenzar a comercializar sus productos, sino que requiere de unos permisos administrativos que, como es natural, hay que cumplir y, sobre todo, pagar. Por este motivo, los foodtrucks como Comecamiños ofrecen sus productos en grandes eventos, como los festivales de música donde cada vez está más de moda disponer de una zona para comer a golpe de foodtruck.


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