Probablemente, el mejor coñac del mundo

Coñac. Es cosa de hombres. Tardes de Carrusel Deportivo, cuando molaba el Carrusel Deportivo. Bares con barras de cinc y serrín esparcido por un suelo sembrado de rancias cabezas de gamba. Mus, tute, dominó y palillos de dientes bajo fluorescentes agonizantes. Toneladas de caspa y anuncios delirantes que no pasarían hoy los filtros menos exigentes de la corrección política.

En España, esa es la imagen que muchos continúan teniendo del coñac. Pero no es así en Francia, cuna del invento y del mejor coñac del mundo; ni en Rusia o China, donde los nuevos ricos lo beben para distanciarse del proletariado de la globalización. Ni tampoco en EE.UU., donde los raperos más cool han puesto de moda –en cócteles o en solitario– “el Henny”; es decir, el Hennessy; o sea, el coñac de los coñacs, 250 años de tradición en la elaboración de un bebedizo único y que alcanza precios salvajes: el más caro es el Richard de
70 cl. (2.350 €), aunque el más prestigioso es el Paradis Imperial (70 cl.), que sale por 1.800 €.

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¿PERO QUÉ DEMONIOS ES EL COÑAC?
Parece una pregunta tonta, pero ¿cuánta gente podría contestarla sin mirar la Wikipedia? El coñac es un aguardiente de alta graduación alcohólica que se obtiene a partir de la doble destilación del vino (mediocre) de una uva blanca, la Ugni Blanc, típica de la región donde se sitúa la ciudad francesa de Cognac (en el mapa, algo por debajo del centro de Francia y asomada a la costa atlántica. De nada).

Esta localidad provinciana y algo adormilada da su nombre a este brandy (término que procede del holandés “vino quemado”), aunque no se lo llame así. El coñac sólo puede hacerse en Cognac, de la misma forma que el rioja solo puede elaborarse en La Rioja. La uva del que proviene, poco aromática, ácida y corta de azúcar, produce un vino flojo, ideal para destilar y generar aguardientes destinados a madurar en barrica y convertirse en coñacs soberbios.

Vinedos_ppEl clima suave y el terreno de la región resultan idóneos para los viñedos, como descubrió a mediados del siglo XVIII un tal Richard Hennessy, joven irlandés que abandonó el ejército de Luis XVI para instalarse en la zona y dedicarse a la elaboración y el comercio de bebidas alcohólicas. Hennessy prosperó, se extendió a Norteamérica y se convirtió a lo largo de la siguiente centuria en un favorito de zares, reyes, nobles y gente de posibles, un clásico que en 1987 pasó a formar parte del grupo LVMH (Moët Hennessy Louis Vuitton).

LOS OCHO SABIOS
La firma, que ya no pertenece a la familia pero que mantiene a uno de sus descendientes (Maurice Hennessy) como portavoz e imagen, posee solo 200 hectáreas de viñedos: las utiliza para probar nuevos métodos aunque apenas dan para un 1% de su producción. Por esta razón compra aguardientes a los productores locales.

Tras la vendimia y la vinificación llega el invierno y con él la destilación en dos fases: la primera produce un alcohol de baja graduación que vuelve a destilarse para generar aguardiente que madura en barricas de roble francés de la región de Limousin. Su madera suaviza el alcohol del coñac, lo aromatiza y le confiere su característico color ambarino, aunque la clave de su calidad reside en el juicio implacable de ocho hombres sin piedad: el Comité de Cata de Hennessy, que cada mañana pasa dos horas probando entre 60 y 80 coñacs y discutiendo fieramente sus características y matices de olor, color y sabor. Los novatos participan, pero callan: han de pasar al menos diez años para que se les permita opinar.

Botella_ppEs este riguroso sanedrín el que sanciona el nivel de los distintos destilados y encamina la selección y los ensamblajes que madurarán en alguna de las 50 bodegas de la casa hasta el día de su embotellamiento. Algunos coñacs se guardan en botellas y damajuanas de 1800, y el más antiguo aún en barrica se remonta a 1893. Son los representantes más venerables de una bebida única en el mundo, símbolo del art de vivre francés.

Fotos: Francisco Jódar


4 Comentarios

  1. Dumont 29 marzo, 2016 at 11:59 pm

    Las uvas Ugni Blanc se vendimian una a una y en días sucesivos. El motivo es que se recolecta cuando está un poco podrida y esto no ocurre a la vez en todo el racimo. Esta podredumbre, llamada noble, es producida por el hongo Botrytis cinerea en circunstancias de cierta humedad y hay que saberla distiguir de la podredumbre gris que se produce en condiciones de mayor humedad e invalida a la uva que la padece para la producción obligando a desecharla.

  2. vicente Cardenas 6 abril, 2016 at 12:33 am

    Hay gente que asegura que esta bebida alcoholica es muy buena bebida en cantidad razonable ( un chupito o dos), para aliviar el resfrio o catarro comun. ? Que nos podeis decir al respecto ?

  3. Pingback: Un tesoro escondido – A Hidden Treasure – a cognac to rival any other – Our favourite story this week | Hello Gourmet Baskets

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