Plant some shit!

Hace poco, un amigo compartía conmigo un fabuloso artículo de Silvia Nanclares para eldiario.es, Subir a tender con gafas de sol. En el artículo, que no tiene desperdicio, Silvia expone cómo en Madrid las azoteas, maravillosos y desaprovechados espacios comunitarios, se cierran a cal y canto a los vecinos, únicos propietarios de las mismas. ¿Por qué? Pues para evitar problemas, para no tener que dialogar con los vecinos, para no tener que compartir, para no tener que relacionarse, para no tener que conocerse…

Algo parecido ocurrió en Nueva York en 1973, en Lower East Side de Manhattan, un lugar lleno de parcelas y edificios semi derruidos, terreno abonado para la delincuencia. El Ayuntamiento decidió cercar las parcelas, para evitar problemas, pero a la artista Liz Christy se le ocurrió que las tierras serían fabulosas para cultivar, y fundó un grupo que utilizaba bombas de semillas de fabricación casera para hacer florecer los espacios abandonados. Es lo que se conoció como ‘green guerrillas‘.

Más de 30 años después Green Guerrillas sigue existiendo como una potente ONG, y es fuente de inspiración para otros guerrilleros o ‘gansters’ del azadón, como Ron Finley, que planta jardines vegetales en South Central Los Ángeles, aprovechando arcenes, parcelas abandonadas, medianas… A través de su activismo, Finley quiere concienciar a sus vecinos de la importancia de comer sano, de cultivar, de trabajar la tierra. Suya es la frase “Plant some shit!” (planta alguna ‘mierda’). No os perdáis sus 15 minutos de inspiradora charla en TED:

En nuestro país son muchos los que empiezan a convertirse en guerrilleros verdes, haciendo suya la ciudad y coloreando el asfalto. En la capital, una nueva huerta se ha unido a la Red de Huertos Urbanos de Madrid. Se trata de La Sanchita, un nuevo y bonito huerto en un espacio antaño sucio y abandonado en Arganzuela.

Allí, un grupo de hortelanos ha decidido comunicarse, relacionarse y conocerse a través de la tierra. Cultivar sus propias hortalizas, frutas y aromáticas. Hacer de Madrid un sitio más verde, más humano. Porque si nos cierran las azoteas, aún nos queda la tierra. Plant some shit! La ciudad es tuya.


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