Échale baluts

Tal vez seas una de esas personas que presumen de probarlo todo y comerse lo que le echen, por grimoso o ajeno a su cultura que parezca. ¿Tanto como para atreverte con el balut? No te precipites y espera a saber de qué se trata: el balut es un huevo cocido de pato muy popular en Filipinas, donde resulta común en los puestos de comida ambulante, aunque también se consume en otros países asiáticos como China, Vietnam o Camboya.

BalutEs una importante fuente de proteínas (verdadero) y algunos le atribuyen propiedades afrodisiacas (falso, o al menos no comprobado científicamente), hasta el punto de que a veces se lo menciona como “la viagra filipina”. No parece muy exótico ni desafiante para el aventurero gastronómico, pero no te confíes: este huevo de pato ha sido cocido ya fertilizado y con el embrión del ave en un estado avanzado de desarrollo, lo que convierte su degustación en un reto para las sensibilidades occidentales.

El balut se come así: con unos leves toques, se rompe la cáscara por la parte superior; después se bebe el líquido del interior; y por último llega la prueba de fuego para los más aprensivos: el resto del huevo se va pelando hasta desvelar su interior, donde nos espera el patito nonato, con todas sus características físicas (cabeza y pico, patas, alas…) bien reconocibles. Ya solo queda ponerle sal al gusto, y para adentro. No es la única forma de saborearlo –en Filipinas se sirve en variadas recetas en los mejores restaurantes–, pero sí la más habitual.

4306312298_05d445f977_o_annagarciaQuienes se han lanzado a probarlo afirman que es un bocado tierno y jugoso, con cierto gusto a pollo, pero más fuerte. Lo que no sabemos es si estos valientes habrán vuelto a mirar de la misma forma los inocentes huevos duros de vulgares gallinas.

Fotos: Charles Haynes, Anna García


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