3 barras alicantinas contemporáneas

Cuando hablamos del fenómeno del tapeo en España solemos pensar en la tapa al estilo andaluz o en el pintxo el norte, con variantes de ciudad en ciudad o de región en región, pero al final tendemos a generalizar alrededor de esas dos formas de tapear. Pero cada vez estoy más convencido de que la tapa no es un formato sino, más bien, un uso social. Me explico: la tapa puede ser el montadito de pringá que se toma en Sevilla, el tradicional cherigán almeriense, un pincho de champiñones en la calle Laurel de Logroño, unas bravas compartidas en un bar de Barcelona o un plato de pulpo al centro de la mesa en Santiago de Compostela. No es tanto el qué se come sino el cómo se hace.

La tapa es todo un ritual, es compartir, es charlar. La tapa es ir de bar en bar, encontrarse con la gente, el bullicio, el buscar un hueco en la barra, ir teniendo ya una cierta confianza con los camareros de tu local habitual. Todo eso que hace que una tapa servida en Oslo no sea exactamente lo mismo, por mucho que se siga la receta al pie de la letra. Y al final, si hablamos de platillos pensados para compartir de un modo informal, de productos sencillos pero bien tratados y de toda una cultura de barra tenemos que hablar de Alicante, ese tercer pie de nuestra cultura tapera que suele quedarse al margen de los tópicos.

En Alicante la barra es una forma de vida, una manera de relacionarse con la cocina. Diría que es la modalidad más democrática de gastronomía que conozco. Sé que esto necesita una explicación: una barra es una barra en Oviedo y en Alicante, es cierto. Pero esa cultura de combinar productos humildes con auténticas joyas gastronómicas es algo que, fuera de Alicante, rara vez he encontrado en una barra. Sólo allí es posible pedir unas simples alcachofas salteadas o unas croquetas y acompañarlas, si se quiere, con las mejores gambas rojas de Denia, ostras de Santa Pola o salazones de la mejor calidad imaginable.

barras alicantinas

No todo tiene el mismo precio, evidentemente, pero esa diversificación crea una cultura de producto. Es posible que a diario, o los fines de semana normales, vayas a tu barra de cabecera y te pidas una caña y unas croquetitas, sin más. Pero sabes que cuando quieras tienes la opción de decantarte por productos de altísima gama sin tener que entrar en todos los rituales y encorsetamientos de un restaurante.

Lo más interesante de este fenómeno, sin embargo, no es ese carácter mestizo, capaz de saltar de lo humilde a lo lujoso sin complejos. Lo más interesante es que es un fenómeno que sigue enormemente vivo y que demuestra su gran potencial de cara al futuro. Como ejemplo, me gustaría proponer tres barras, muy alicantinas pero muy contemporáneas, en las que es posible disfrutar sin que la cartera sea un problema. Si quieres ir y pasar un buen rato por 8 euros es posible. Si quieres darte un festival de 150, también. Eso las convierte en lugares para todos los públicos y para todos los gustos.

Nota: en los precios que comento a continuación hablo de una cena completa, de 5-6 tapas, o más, según qué se elija, compartidas entre dos personas y las bebidas correspondientes. Lógicamente, es perfectamente posible (y en ocasiones muy recomendable) acercarse a tomarse simplemente una cerveza y un par de cosas por bastante menos dinero. Ahí está, precisamente, el encanto de este formato.

NUESTRA BARRA:
(C/ Consueta, 6. Torrellano)

En Torrellano, junto al aeropuerto, en uno de esos lugares a los que el turismo no llega, a unos 10 Km del centro de la ciudad está uno de los secretos mejor guardados de este mundillo de la barra alicantina. Puedes optar por sentarte a la mesa o, mejor aun, decantarte por la versión purista, acodarte en la barra y hacer un recorrido por sus frituras (la croqueta de pato es espectacular), por sus salazones o por elaboraciones de atún rojo (en temporada es de almadraba, el resto del año de la marca Balfegó) como su espectacular sashimi. Los precios dependerán de lo que pidas, pero puedes cenar de tapeo por unos 25€ o permitirte un auténtico recorrido gastronómico por unos 45€.

San Fermín

Croquetas en Nuestra Barra

LA BARRA DE MONASTRELL:
(C/ Rafael Altamira, 7)

María José San Román es, seguramente, la gran dinamizadora gastronómica de Alicante. Su penúltima aventura es esta barra, abierta al pasaje del Hotel Amerigó, el cinco estrellas en el que está su restaurante, en la que propone una versión más informal de su cocina. Si quieres algo sencillo sus cocas con queso de cabra y miel pueden ser un buen comienzo; si te apetecen sabores más exóticos tal vez su causa peruana de apio bola con azafrán y atún o su adictivo tsukudani de hígado de rape sean una buena opción.

Si no tienes claro por qué decidirte, siempre quedará la opción de su menú degustación de tapas (7 tapas por 29€). Y si quieres tener una experiencia gastronómica que recordarás durante mucho tiempo hazme caso y pide el arroz de bogavante, uno de esos platos que justificarían por si solos la visita al local.

Una cena en la barra del Monastrell puede costar a partir de los 35€. Si optas por productos más especiales como el canelón de cigalas o las huevas de Mujol seguramente te acercarás más a los 45/50.

barras alicantinas

Degustación de atún

NOU MANOLÍN:
(C/Villegas, 3)

La barra con mayúsculas. Toda una institución gastronómica en España que inspiró a Joel Robuchon sus exitosos Ateliers (el de París, por ejemplo, cuenta con dos estrellas en la Guía Michelin). El Nou Manolín es capaz de combinar el bullicio de una barra tradicional con un servicio atento, rápido e impecable y aquí, de nuevo, el cliente decide hasta dónde quiere llegar. Desde unas sencillas verduras rebozadas o unas alcachofas salteadas a clásicos como los calamares encebollados, las berenjenas fritas con salmorejo o los sepionets. Y si lo que quieres es irte a la gama más alta de la carta ahí están su cortador de jamón Joselito y sus fantásticas gambas rojas ¿Quién necesita más?

Una cena en la barra del Nou Manolín puede costar unos 35€ disfrutando de una buena selección de tapas y de un producto estupendo. Obviamente, si nos vamos a almejas, gambas rojas, ostras o similares la cuenta subirá en proporción, pero siempre de una manera ajustada al producto.

barras alicantinas

Gambas en Nou Manolín

Al preparar este artículo se nos ha hecho la boca agua con:

3 barras alicantinas contemporáneas

La barra de Monastrell

C/ Rafael Altamira, nº7 03002 Alicante
[+34] 965 146 575
[+34] 965 200 363
reservas@monastrell.com
La barra de Monastrell


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