Por Raúl Nuevo

Madrileño establecido durante media vida en Barcelona. Iba dispuesto a comerme el mundo como cineasta pero acabé alimentando a la Ciudad Condal desde los fogones de un restaurante, que para mi tristeza, ya no se encienden más. Apasionado de todo el aspecto social de la gastronomía, detesto el concepto de restaurador, por pomposo, y el de hostelero, por demasiado industrial. Pero eso sí, defiendo a ultranza el de mesonero en versión 3.0